La ayuda humanitaria

  I.     UNA VISIÓN DE CONJUNTO

Cada año, conflictos y desastres naturales como huracanes, sequías, inundaciones y terremotos afectan diferentes lugares del mundo y provocan crisis humanitarias. Son millones de personas las que sufren y se encuentran sin refugio, comida, agua y asistencia médica de urgencia.

Desde su creación en 1992, la Dirección General de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (DG ECHO) financia intervenciones de ayuda humanitaria a favor de millones de víctimas de catástrofes naturales y/o crisis causadas por el hombre fuera de las fronteras de la Unión Europea.

 Los principios humanitarios son los pilares para la labor de la DG ECHO:

  • Humanidad : Derecho a un tratamiento humano en toda circunstancia. Se debe garantizar el respeto al individuo cuando se salvan vidas y se alivian sufrimientos.
  • Imparcialidad : la ayuda humanitaria se brinda a las personas afectadas sin distinción de raza, grupo étnico, religión, género, edad, nacionalidad o afiliación política.
  • Independencia : las agencias humanitarias deben definir sus propias políticas, independientemente de políticas o acciones gubernamentales.
  • Neutralidad : los actores humanitarios nunca toman partido en hostilidades o conflictos y no se ven involucrados en controversias políticas, raciales, religiosas o ideológicas.

El mandato humanitario dado a la Comisión Europea por el Consejo de la Unión Europea (Reglamento CE n°1257/96) consiste en:

  • Salvar y preservar vidas humanas en situaciones de emergencia o inmediatamente posteriores y como consecuencia de catástrofes naturales;
  • Aportar asistencia a personas afectadas por crisis de larga duración;
  • Brindar apoyo logístico para el transporte de la ayuda y su libre entrega y facilitar la protección de los bienes y del personal humanitario;
  • Apoyar obras de rehabilitación y reconstrucción a corto plazo;
  • Hacer frente a las consecuencias de los desplazamientos de las poblaciones (refugiados, personas desplazadas y repatriados) consecutivas a catástrofes naturales o causadas por el hombre;
  • Asegurar la preparación ante desastres naturales;
  • Apoyar las acciones civiles de protección a favor de las víctimas de conflictos.
  • Sensibilización del público a la problemática humanitaria.

La DG ECHO tiene su sede en Bruselas (Bélgica). Asimismo,  cuenta con una red de alrededor de 40 oficinas de terreno y seis oficinas regionales de apoyo. En América Latina y el Caribe cuenta con oficinas en Bogotá (Colombia), Quito (Ecuador), Santo Domingo (República Dominicana), Puerto Príncipe (Haití) y una oficina regional de apoyo en Managua (Nicaragua). El resto de oficinas regionales de apoyo se encuentran en: Amman (Jordania), Bangkok (Tailandia), Dakar (Senegal), Nairobi (Kenia) y Nueva Delhi (India).  

Para proporcionar su ayuda humanitaria, la Comisión Europea implementa sus iniciativas a través de más de 200 socios operativos entre los que figuran agencias especializadas de las Naciones Unidas, el movimiento de la Cruz Roja y Media Luna Roja y organizaciones no gubernamentales (ONG) cuya sede se encuentra en Europa.

El personal de terreno de la DG ECHO tiene por misión realizar evaluaciones de necesidades, monitorear los proyectos y brindar el apoyo necesario a los socios. La ayuda se facilita de manera imparcial a las personas afectadas, sin distinción de raza, grupo étnico, religión, sexo, edad, nacionalidad y/o afiliación política. 

La ayuda humanitaria de la Comisión Europea está presente tanto en las crisis de gran interés mediático como el tsunami en Asia (2004) o el terremoto en Perú (2007), así como en las crisis olvidadas que duran a lo largo de un período de tiempo  prolongado, y que por ende no obtienen el mismo interés de los medios, tal es el caso de la crisis en Colombia,  consecuencia de un conflicto armado interno de más de 40 años de duración.

La Unión Europea es el mayor donante de ayuda humanitaria en el mundo. Sus Estados Miembros más la Comisión brindan anualmente el 50% de la ayuda humanitaria que se otorga a nivel mundial. En 2008, la Comisión Europea destinó más de €900 millones a programas humanitarios sin contar la ayuda concedida independientemente por cada uno de los 27 Estados Miembros de la Unión Europea.

Estos fondos han permitido financiar proyectos en más de 70 países. Se destinan a la adquisición de bienes y servicios como recuperación de medios de vida, alimentos, ropa, refugios, suministros y atención médica, abastecimiento de agua, saneamiento, rehabilitaciones de emergencia y extracción de minas antipersonales. La Comisión Europea financia asimismo proyectos para aumentar la capacidad de respuesta en caso de catástrofes naturales y mitigar sus consecuencias en las regiones expuestas a ellas a través de su Programa de Preparación ante Desastres, DIPECHO.