Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Motivados por la Religión o las Creencias (22 de agosto de 2022): Declaración del Alto Representante en nombre de la UE

En el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Motivados por la Religión o las Creencias, la UE se solidariza con todas las víctimas de persecución, dondequiera que se encuentren.

En estos tiempos de conflictos armados y crisis humanitarias en todo el mundo, se sigue discriminando, persiguiendo, señalando, matando, deteniendo, expulsando o desplazando de forma forzosa a las personas, en particular las pertenecientes a minorías, por su religión o por profesar convicciones humanistas o ateas. Este día nos brinda la oportunidad de poner de relieve su situación.

La UE destaca la importancia de velar por la protección del patrimonio religioso y de los lugares de culto, especialmente cuando las personas que se reúnen en esos lugares sean víctimas de amenazas. Condenamos firmemente todos los actos de destrucción ilícita del patrimonio cultural, que en todo el planeta a menudo se cometen durante un conflicto armado, después de él o como resultado de un atentado terrorista, e instamos a todas las partes en los conflictos armados a abstenerse de cualquier uso militar o ataque ilícitos de los bienes culturales.

La religión no puede emplearse como justificación de las violaciones o abusos de los derechos humanos, ni para alimentar la violencia. Independientemente de dónde, cómo o por qué se produzcan, la violencia, la discriminación y la intimidación por motivos de religión o de creencias debe cesar inmediatamente.

Todos los Estados deben defender la libertad de conciencia y de religión, en consonancia con el Derecho internacional de los derechos humanos, en especial con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Deben cesar las restricciones ilegítimas; deben derogarse las leyes que penalizan la apostasía y debe acabarse con el abuso de las leyes contra la blasfemia; y también debe ponerse fin a la incitación a la violencia o al odio, a las conversiones forzosas, a las campañas de difamación en internet y fuera de internet y al discurso de odio, en particular contra las personas pertenecientes a minorías religiosas o de creencias.

También reiteramos que las críticas a las creencias, las ideas, los líderes religiosos o las prácticas religiosas no deben prohibirse ni sancionarse penalmente. La UE reafirma que la libertad de religión o de conciencia y la libertad de expresión son derechos interdependientes, interrelacionados y que se refuerzan mutuamente.

La UE protege y fomenta la libertad de conciencia y de religión en cualquier circunstancia. Nos pronunciamos en contra de la persecución e incluimos a las víctimas de acoso por motivos de religión en los procesos de consolidación de la paz, resolución de conflictos y justicia transicional.

Continuaremos prestando asistencia urgente a los defensores de los derechos humanos, en especial a los que defienden la libertad de conciencia y de religión, a través de nuestro mecanismo ProtectDefenders.eu. En nuestra labor de mediación para la paz, pedimos a todas las partes implicadas en conflictos armados de todo el mundo que garanticen un acceso pleno, sin obstáculos e incondicional a los agentes humanitarios que prestan asistencia a las personas pertenecientes a minorías religiosas o de creencias. Alentamos el diálogo interconfesional e intercultural como motor del entendimiento mutuo, el respeto de la diversidad, la coexistencia pacífica y el desarrollo inclusivo.

Cuando se cumple el 30.º aniversario de la Declaración de 1992 de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticas, son fundamentales las medidas en los foros multilaterales. La UE sigue fomentando la libertad de conciencia y de religión en las Naciones Unidas y en otras organizaciones internacionales. La Unión respaldará las actividades de la relatora especial de las Naciones Unidas, nombrada recientemente, y participará de forma activa en dichas actividades.

Hoy, nuestro mensaje es sencillo y claro: debe garantizarse a toda persona el derecho a tener o no tener religión o creencias, a elegirlas o cambiarlas, a practicarlas y manifestarlas, y a no sufrir discriminación ni coacción alguna. Las víctimas de persecución y discriminación no quedarán silenciadas y los responsables deberán responder por sus actos.