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Apoyar a Ucrania es proteger al mundo

Artículo de Opinión firmado por Gautier Mignot, Embajador de la Unión Europea en México, y los 19 Embajadores de los países de la UE en México. Publicado en El Economista.

A casi cien días de que inició la guerra, la agresión rusa ha infligido a Ucrania inconmensurables pérdidas humanas y daños materiales. Se acumulan los informes confiables sobre los crímenes de guerra cometidos por las tropas rusas: los reportes e imágenes de civiles, incluidos niños, asesinados, torturados o mutilados y de mujeres violadas por soldados rusos suscitan indignación y coraje. Los autores de estos crímenes, en toda la cadena de mando de la máquina de guerra rusa, deberán responder por ellos.

La Unión Europea (UE) y sus Estados miembros apoyan a Ucrania para documentar e investigar estos crímenes, así como a la Corte Penal Internacional y a la Comisión de Investigación sobre Ucrania de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que ya tomaron cartas en el asunto. Más de 13 millones de ucranianos tuvieron que abandonar sus hogares, de los cuales más de 6 millones buscaron refugio en otros países, sobre todo de la UE: la invasión rusa sigue alimentando la crisis de refugiados más grave desde la Segunda Guerra Mundial, la cual ya supera las cifras abrumadoras de la guerra en Siria.

Frente a esta tragedia, los principios morales y el interés compartido por todos los países apegados al Derecho internacional de defender sus reglas básicas deben suscitar una firme condena del comportamiento de Rusia y llevar a estos países a considerar unirse a la coalición de más de 40 naciones que buscamos apoyar a la parte agredida brutalmente -Ucrania- y asfixiar el esfuerzo bélico ruso a través de sanciones dirigidas a la industria de guerra y su financiación. Esta política ha demostrado tener éxito y sus impactos se harán más evidentes con el tiempo: ha ayudado de forma decisiva al pueblo y al ejército de Ucrania a detener la invasión y preservar la gran mayoría de su territorio, dejando la vía abierta a un posible cese al fuego y a una solución diplomática justa.

Con el mismo cinismo, Rusia intenta acreditar la tesis según la cual las sanciones contra su agresión serían responsables de la disrupción de las cadenas globales de alimentación y de otras graves consecuencias socio-económicas que golpean a los países y poblaciones más vulnerables. No hay que caer en la trampa de esta propaganda. La realidad es muy diferente: desde el primer día de la guerra, Rusia ha aplicado un bloqueo totalmente ilegal a las exportaciones ucranianas de productos agrícolas. La única responsable de esta situación es la guerra desatada por Rusia, no las sanciones que buscan frenarla y las cuales no se aplican a los flujos comerciales de estos productos.

La UE sigue totalmente unida y determinada. Primero, en apoyar a Ucrania, con equipamientos de defensa, ayuda humanitaria, acogida de refugiados, asistencia macroeconómica, pero también con planes para la reconstrucción futura y las indispensables reformas. La UE ha anunciado en días recientes un aumento significativo de su ayuda en todos estos rubros.

Segundo, en seguir disminuyendo sus compras de hidrocarburos y su dependencia energética hacia Rusia, acelerando en particular la transición hacia fuentes renovables. El sexto paquete de sanciones aprobado el pasado lunes y el Plan RePowerEU presentado por la Comisión Europea tienen ese objetivo. Y finalmente, en mitigar los efectos de la crisis global desatada por Rusia, apoyando los esfuerzos de Naciones Unidas en este sentido y sin olvidar otras crisis agudizadas por ésta, como en Siria: a nivel global, la UE ya ha desbloqueado 4 mil millones de euros y está preparando más iniciativas al respecto.

Ahora más que nunca, es hora de demostrar firmeza, solidaridad y compromiso: la UE y sus 27 Estados miembros, junto con sus aliados en los cinco continentes, estamos y estaremos a la altura de este reto histórico.

Leer en El Economista.