El Acuerdo de Asociación UE-Centroamérica, clave para una alianza estratégica

El Foro Unión Europea-Centroamérica sobre Comercio, Conectividad e Inversión Sostenible ha sido una oportunidad importante de acercamiento, facilitada por el Acuerdo de Asociación y la Global Gateway regional.

En un mundo marcado por la incertidumbre geopolítica, las crisis recurrentes y la emergencia climática, se agudiza la fragmentación de cadenas de suministros y la urgencia de la transición a sociedades verdes y digitales. En ese contexto incierto todas las regiones necesitan socios estables y confiables. La Unión Europea (UE) lo es para Centroamérica, y Centroamérica lo es para la UE.

El Foro UE-Centroamérica sobre Comercio, Conectividad e Inversión Sostenible, celebrado estos días en Panamá, ha sido una oportunidad concreta para profundizar una relación que nació hace más de cuarenta años con el compromiso mostrado a finales de los años ochenta por la UE durante la superación de los conflictos de la región y el relanzamiento de la integración. Este año precisamente celebraremos el 40 aniversario de los Acuerdos de Esquipulas, un paso fundamental en la reconciliación e integración centroamericanas. La UE siempre ha estado apoyando con esfuerzo y determinación estos procesos, liderados por los estados de Centroamérica. 

Hoy hay varias novedades que renuevan ese compromiso. El Acuerdo de Asociación UE-Centroamérica entró en vigor en todas sus dimensiones en el año 2024, y ha sido el primero de los acuerdos de región a región que ha completado la UE. En 2013, el pilar comercial entró provisionalmente en vigencia, lo que ha permitido multiplicar en 2,2 veces el valor del intercambio comercial entre las dos regiones, alcanzando más de 19 mil millones de euros anuales en 2025. Los doce años de vigencia del Acuerdo confirman la solidez de una relación económica que eliminó desde su entrada en vigor el 99% de sus líneas arancelarias para productos industriales y de la pesca y buena parte de los aranceles a los productos agropecuarios. Además, a diferencia de otros acuerdos, como el RD-CAFTA, los períodos de desgravación  fueron cortos y no hubo necesidad de listas de desgravación arancelaria diferenciadas por país en la parte comercial, porque el acuerdo se basaba en el marco conjunto de la unión aduanera en Centroamérica. 

El impacto del Acuerdo de Asociación está también respaldado por la condición de la UE de segundo inversor extranjero en la región, representando aproximadamente el 15% de la inversión total, que crecerá gracias a la movilización de inversión pública y privada de los nuevos instrumentos que propone la UE a Centroamérica. 

El Acuerdo de Asociación es un marco de diálogo birregional que, a través del comercio, ha abierto las puertas del mercado europeo a miles de empresas centroamericanas, eliminando barreras arancelarias y no arancelarias, estableciendo a su vez reglas trasparentes y mutuamente favorables. A través de las inversiones, facilita el comercio con la creación de corredores logísticos, puertos eficientes, procesos aduaneros digitalizados y, por ejemplo, la conexión entre las plataformas digitales de comercio de la SIECA y del Puerto de Algeciras en España. Y mediante la cooperación, fomenta la transformación de los sectores productivos fortaleciendo capacidades en trazabilidad, estándares de calidad, certificaciones y digitalización. 

Además, la UE está desplegando en Centroamérica su agenda de inversiones Global Gateway, que promueve proyectos de gran escala convocando a la cooperación y a la inversión financiera de sus instituciones, sus estados miembros, los gobiernos centroamericanos y el sector privado de ambas regiones. Las inversiones incluyen ámbitos de gran potencial transformador: la integración energética regional, la movilidad y logística sostenible, y la conectividad digital. No se trata de proyectos genéricos, sino de inversiones que pueden modernizar las infraestructuras críticas y cambiar la forma en que nos conectamos, producimos y exportamos. Inversiones que pueden abrir – en el marco del Acuerdo de Asociación que rige nuestra relación – caminos importantes en sectores prioritarios para las dos regiones. Todos los países parte del Acuerdo de Asociación, incluyendo Nicaragua, tienen la oportunidad de consolidar y desarrollar los flujos de comercio e inversión, en beneficio de los ciudadanos de ambos lados del Atlántico y del desarrollo sostenible e inclusivo de la región.

Por eso este foro ha sido relevante, no solo como un evento más en el calendario diplomático, sino como un espacio de trabajo real para entender qué proyectos de inversión están disponibles, cómo acceder a ellos, qué reformas facilitan la llegada de capital europeo y cómo el sector privado y la sociedad civil pueden ser protagonistas —y no meros espectadores— de esta transformación. Los paneles sobre facilitación del comercio, trazabilidad, cumplimiento del reglamento europeo de deforestación, interconexión eléctrica, movilidad sostenible y conectividad digital nos ayudarán a definir el tipo de relación birregional que queremos construir.

Participar activamente en esas discusiones forma parte del trabajo de quienes representan los intereses públicos y colectivos de la región. El Foro UE-Centroamérica ha ofrecido un momento idóneo para comprender el potencial del Acuerdo de Asociación en todos sus pilares, así como el de la agenda Global Gateway. Todo ello con el propósito de construir mancomunadamente un futuro abierto a los desafíos del siglo XXI.