8M: Conoce a las ocho peruanas que transforman sus comunidades con economía circular

En un país donde la brecha laboral aún golpea fuerte, La campaña Mujeres Futuro Circular visibiliza el trabajo de ocho mujeres que decidieron tomar la posta. Desde el campo y el bosque, lideran emprendimientos sostenibles que hoy generan ingresos, protegen el ambiente y abren oportunidades para más mujeres.

Las oportunidades laborales para las mujeres en el Perú aún enfrentan grandes desafíos. Si bien el Producto Bruto Interno (PBI) proyecta un crecimiento de 3,2 % este año, según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el acceso al empleo adecuado sigue siendo desigual: mientras el 60,5 % de los hombres ocupados accede a un trabajo en condiciones adecuadas, en el caso de las mujeres la cifra baja a 40,6 %, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

Frente a este contexto surge Mujeres Futuro Circular, una campaña que pone en vitrina a mujeres que no esperaron oportunidades, sino que decidieron crearlas desde sus propios negocios circulares, generando empoderamiento económico y un impacto positivo en sus familias y comunidades. La iniciativa forma parte de proyectos de la Unión Europea que, impulsan la transición hacia una economía circular en el Perú, en el marco de una apuesta bilateral entre Perú y Europa.

En su cuarta edición, la campaña 2026 es impulsada por ASPEm, Autre Terre, Agronomes & Vétérinaires Sans Frontières (AVSF), CESVI, Diakonia, Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA), Tejiendo Sonrisas, Terra Nouva y Welthungerhilfe (WHH). Con el apoyo de la Unión Europea, en alianza con la Universidad de Lima a través del Centro de Sostenibilidad (Responde ULima) e Impulso Circular Media. 

Es importante señalar que, las ocho mujeres elegidas en esta edición 2026 se suman a la red de 32 mujeres líderes emprendedoras conformada en los últimos años, fortaleciendo este movimiento y consolidando una comunidad de empresarias que impulsa la economía circular en el país.

Mujeres que lideran el cambio

La iniciativa pone en el centro historias de mujeres que transforman sus territorios a través de prácticas productivas responsables, combinando la regeneración de ecosistemas, la protección de la biodiversidad y saberes ancestrales con innovación y gestión empresarial. Las protagonistas de Mujeres Futuro Circular son:

Yessica Montoya Muñoz, agrónoma y presidenta de la Cooperativa Agraria Productores de Tara del Norte, en Cajamarca. De la mano con Autre Terre, lidera la producción y comercialización sostenible del árbol de tara y cultivos andinos, promoviendo el aprovechamiento integral del recurso y el manejo forestal sostenible. Junto a un equipo conformado en su mayoría por mujeres (muchas de ellas madres solteras) fortalece la autonomía económica y la toma de decisiones dentro de la organización.

En Madre de Dios, Jane del Castillo Ramírez, del Comité de Mujeres Emprendedoras de la comunidad nativa Boca Pariamanu, impulsa un modelo de turismo comunitario que demuestra que conservar el bosque también puede generar desarrollo. De la mano con CESVI y Tejiendo Sonrisas, promueve oportunidades económicas para mujeres y jóvenes mediante experiencias vivenciales para los visitantes, como recorridos fluviales, degustación de cacao local y demostraciones de tejido artesanal, fortaleciendo la economía local mientras protege el territorio en la Amazonía y revaloriza la identidad cultural del pueblo Amahuaca. Asimismo, incorpora el aprovechamiento de residuos orgánicos mediante biodigestores y el uso de energía solar en las actividades turísticas, reduciendo el impacto ambiental y consolidando un modelo sostenible para la comunidad.

Desde Ayacucho, Vilma Lapa Echaccaya, de la asociación APROCADISA, impulsa desde 2020 - con apoyo de Agronomes & Vétérinaires Sans Frontières (AVSF) - la transición del monocultivo de coca hacia el cacao, apostando por un modelo más rentable y sostenible. Hoy cuenta con más de 6 mil plantas en producción y vende grano, con proyección de iniciar este año el procesamiento de chocolate y pasta de cacao. En su asociación, integrada por 52 productores, de los cuales el 80 % son mujeres, trabajan en la búsqueda de mercados. Además, elabora compost con cáscara de cacao, plátano, hierbas y estiércol, logrando recuperar sus suelos en cinco años mediante prácticas agroecológicas.

En Apurímac, Inocencia Ccorahua Flores es parte de la Zona de Agrobiodiversidad Paymakis, en Lambrama, y promueve su producción a través de la marca colectiva del mismo nombre. A través del proyecto Ruway que impulsa el Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA)cultiva papa nativa y maíz, elabora tejidos de lana y articula propuestas vinculadas al turismo rural, revalorizando los saberes altoandinos. Su trabajo integra compostaje, uso de abonos y tintes naturales, conservación de semillas y protección de manantes y qochas, fortaleciendo la biodiversidad y la nutrición local. Con liderazgo y compromiso, impulsa un modelo que conecta tradición, sostenibilidad y desarrollo comunitario.

También en Ayacucho, Yesica Godoy Mallqui, presidenta de la Asociación Los Lirios de Totorabamba y socia de la Cooperativa Agraria Frutos del Ande, en Ayacucho. De la mano con Autre Terre, lidera procesos de producción, acopio y transformación de productos andinos, generando ingresos sostenibles para mujeres de su comunidad. Su trabajo fortalece la economía circular comunitaria y promueve la participación activa de mujeres en espacios productivos y organizativos.

En el sector textil, Lesly Ormeño Varillas, fundadora de ALMA BOHEMIA EIRL, impulsa, con apoyo de ASPEm, el empoderamiento femenino a través de prendas que transmiten mensajes de fortaleza y resiliencia. Con frases como “Guerrera”, “Libre” y “Visionaria”, su propuesta busca generar transformación personal y motivar a las mujeres a superar situaciones adversas. Además, desarrolla la línea “Belleza por Cenizas”, una colección elaborada a partir de mermas textiles y prendas en desuso, que promueve la reutilización de materiales y contribuye a reducir el impacto ambiental de la industria de la moda.

Karina Quispe Cunto, del centro poblado de San Agustín, en Ayacucho, integra la Asociación APAUD, impulsando su marca Santa Cacao. Con apoyo de Agronomes & Vétérinaires Sans Frontières (AVSF), produce variedades como VRAEM 99, VRAEM 15 y CCN-51, y suma 17 años dedicada al cacao. Fue parte de la única familia que apostó por sembrar cacao como alternativa para erradicar la coca en su zona. Preside la iniciativa “Mujeres Líderes”, que reúne a 40 productoras y promueve la participación femenina frente al machismo local. Trabaja sin herbicidas y utiliza abonos orgánicos elaborados con cáscara de cacao, impulsando una agricultura sostenible y regenerativa.

Finalmente, Fanni Guerrero Llatas, presidenta de la Olla Común de la Asociación 8 de Octubre en Villa María del Triunfo, lidera junto a otras mujeres la preparación organizada de alimentos nutritivos y accesibles para su comunidad. Con apoyo de CESVI, Tejiendo Sonrisas y Welthungerhilfe (WHH), incorpora un enfoque sostenible: gestiona la recolección de frutas y verduras de mercados locales y promueve el aprovechamiento de cáscaras y tallos para la elaboración de compost. Así, integra prácticas de economía circular que reducen el desperdicio y fortalecen el impacto social de la olla común.

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