¿Qué más podemos hacer por Ucrania?

Blog del AR/VP — Esta semana, los ministros de Defensa y Asuntos Exteriores de la UE se han reunido en Praga para celebrar las habituales reuniones informales que marcan la reapertura después del verano. Naturalmente, nuestros debates giraron en torno a la guerra contra Ucrania y a qué más podemos hacer para apoyar al país. Hemos convenido en una acción conjunta para limitar los visados a los ciudadanos rusos e iniciar los preparativos de una posible misión de formación de la UE para las fuerzas armadas ucranianas.

 

«Una misión de formación militar de la UE sería una forma adicional concreta muy importante de apoyar a Ucrania ».

Antes de ir a Praga participé en el Foro Europeo Alpbach, donde también me reuní con varios jóvenes, originarios de países como por ejemplo Afganistán, Kosovo, Etiopía y Ucrania. Dialogar con ellos y escuchar sus puntos de vista, sus esperanzas y expectativas en lo que respecta a la UE, fue muy positivo. Les preocupaba la guerra contra Ucrania y sus consecuencias mundiales, y se preguntaban cómo puede Europa desarrollar su papel en materia de seguridad y defensa.

Tanto en Alpbach como en Praga, la guerra de Rusia contra Ucrania fue el punto principal del orden del día. De hecho, han transcurrido más de seis meses desde que Rusia iniciara la agresión contra Ucrania y nos encontramos en una nueva fase: Ucrania está recuperando terreno, lo que es importante desde el punto de vista militar, político y psicológico. Es cierto que Rusia ha ocupado alrededor del 20 % del territorio ucraniano y sigue tratando con brutalidad a la población civil, pero parece que la iniciativa militar está pasando a los ucranianos. Estos están atacando con éxito depósitos de munición y otros objetivos situados en primera línea, incluso en Crimea, y han emprendido una contraofensiva en el sur, especialmente en torno a Jersón.

Mientras tanto, las sanciones siguen teniendo consecuencias para la economía rusa, en particular para el sector de la alta tecnología, que se prevé que se agudicen en los próximos meses. Putin no podía haber imaginado que, seis meses después del inicio de la guerra, Rusia se encontraría en semejante situación. Podría decirse que, desde el punto de vista moral y político, Rusia ya ha perdido la guerra, y que Ucrania ha demostrado una capacidad de resistencia y autodefensa que pocos esperaban.

La situación sigue siendo muy difícil, para Ucrania y también para nosotros, en la UE, dadas las consecuencias de los elevados precios de la energía, la inflación, etc. Sabemos que nos espera un duro invierno. Pero si lo superamos, si afrontamos la crisis energética y mantenemos nuestra unidad, y si sobre el terreno el equilibrio militar sigue desplazándose, para la próxima primavera tanto Ucrania como la UE estarán en mejor posición estratégica.

Durante décadas, nuestra dependencia energética ha sido un factor limitativo para que la UE desarrollara una posición más sólida con respecto a Rusia y diera respuesta a las políticas autoritarias y agresivas de Putin. Pero si conseguimos suprimir gradualmente nuestras importaciones de energía de Rusia, salvaremos ese obstáculo. En resumen, los próximos seis meses son decisivos.

Resultados de la reunión de Praga sobre los visados y una posible misión de formación para Ucrania

En este contexto se desarrollaron en Praga nuestros debates con los ministros de Defensa y Asuntos Exteriores de la UE, los días 29 y 31 de agosto. Fueron reuniones informales, por lo que no se tomaron decisiones, pero mantuvimos debates importantes en los que logramos avanzar, en particular respecto a cuestiones sobre las que hay opiniones divergentes. Como ya he dicho anteriormente, lo que importa en la UE no es cómo empieza un debate —a menudo con distintas opiniones entre veintisiete Estados miembros— sino cómo termina: con una posición unida que tiene en cuenta las diferencias naturales.

El debate de Praga se centró en dos temas principales: qué planteamiento adoptar acerca de los visados para ciudadanos rusos y si la UE debe poner en marcha una misión de formación militar para el ejército ucraniano.

En cuanto a los visados, conseguimos converger en un enfoque común, equilibrando la necesidad de reducir en buena medida el número de entradas de rusos a la UE, especialmente en el caso de los países limítrofes con Rusia, con la necesidad de un planteamiento selectivo, que mantenga la posibilidad de viajar para los opositores a la guerra, pero también para los estudiantes, científicos, etc. En este ámbito, no solo hay que decidir si se expiden nuevos visados y cómo hacerlo, sino también qué ocurre con los visados vigentes (muchos ciudadanos rusos disponen actualmente de visados Schengen para entradas múltiples).

Convinimos en que tenemos que suspender el acuerdo de facilitación de visados con Rusia (como ya hiciera Rusia por su parte en abril): esto, por sí solo, dificultará a los rusos la obtención de visados europeos. También convinimos en no reconocer los pasaportes expedidos por Rusia en las regiones de Ucrania que ocupa actualmente. Y pedimos a la Comisión Europea orientación sobre qué hacer con los visados ya expedidos. Algunos Estados miembros fronterizos con Rusia están haciendo frente a enormes flujos de ciudadanos rusos, lo que también constituye un problema de seguridad nacional para ellos. El control fronterizo sigue siendo una competencia nacional, y esos Estados miembros podrían adoptar medidas adicionales para limitar los privilegios de los titulares de dichos visados, todo ello respetando el Código de fronteras Schengen.

A partir de esta orientación, en las próximas semanas seguirán adelante los trabajos sobre este asunto. Para mí era fundamental transmitir un mensaje claro: el turismo de masas ruso en Europa no es compatible con una guerra de agresión de Rusia a un país europeo. Pero también debemos evitar una prohibición general de entrada a todos los rusos. Debemos seguir invirtiendo en nuestra unidad, también cuando las posiciones iniciales son divergentes. Y precisamente eso fue lo que hicimos en Praga.

El segundo punto principal era la propuesta de misión de formación militar para Ucrania. Establecer una misión militar de la PCSD en Ucrania no es en sí una idea nueva, puesto que antes del inicio de la guerra varios Estados miembros ya habían propuesto una misión centrada en la educación militar superior. Pero, lamentablemente, no pudimos ponerla en marcha.

Inmediatamente después de la invasión, todos nos centramos en suministrar a Ucrania equipos militares y en cómo podía ayudar la UE a sus Estados miembros a suministrarlos. Hasta la fecha, esto se ha traducido en 2 500 millones EUR de ayuda financiada por la UE con cargo al Fondo Europeo de Apoyo a la Paz. Sabemos que la disponibilidad del apoyo de la UE ha incentivado la entrega de equipos militares por parte de los Estados miembros y ha facilitado una respuesta coordinada de la UE para ajustarse mejor a las necesidades de Ucrania. En los últimos meses, el volumen del apoyo militar financiado por la UE se ha mantenido constante.

Junto con estas entregas cruciales de apoyo militar, varios Estados miembros están además formando a soldados ucranianos, por ejemplo sobre cómo utilizar estos equipos, especialmente con sistemas de armas avanzados. Partiendo de estas actividades bilaterales de formación, con una misión de la PCSD se mejoraría la coordinación y se crearía una plataforma más sostenible para proseguir el desarrollo de las capacidades de las fuerzas armadas ucranianas, permitiendo también que los Estados miembros que no realizan esfuerzos nacionales de formación contribuyeran al esfuerzo global.

Hablamos de ello en Praga con el ministro de Defensa de Ucrania, Oleksii Reznikov, que se unió a nosotros por videoconferencia. Este expresó claramente su deseo de avanzar en ese sentido en consonancia con las necesidades de Ucrania a corto, medio y largo plazo. Me complace que los Estados miembros hayan decidido poner en marcha los trabajos preparatorios y estudiar con los ucranianos, los Estados miembros de la UE y sus socios cómo podría funcionar del mejor modo esta misión de formación. Se está trabajando de forma intensiva y, en las circunstancias actuales, el tiempo es fundamental. Si los Estados miembros están de acuerdo, podríamos poner en marcha esta misión en las próximas semanas. Estoy convencido de que sería una forma adicional concreta muy importante de apoyo de la UE a Ucrania.

 

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"Una ventana al mundo" - Blog del Alto Representante de la UE / Vicepresidente de la Comisión Europea Josep Borrell

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