Cuatro años de agresión y de solidaridad inquebrantable
El 24 de febrero de 2022 marcó un antes y un después para el orden internacional. La agresión no provocada e injustificada de Rusia contra Ucrania quebrantó principios esenciales consagrados en la Carta de las Naciones Unidas: la prohibición del uso de la fuerza, el respeto a la soberanía, y la integridad territorial de los Estados. Nada —ni causas fabricadas, ni narrativas basadas en la distorsión de la memoria histórica— puede justificar la invasión de un país soberano ni la imposición de cambios territoriales por la fuerza.
Hoy, al cumplir cuatro años la invasión a gran escala de Rusia contra Ucrania, reiteramos nuestra condena inequívoca a la agresión rusa y nuestro apoyo inquebrantable a Ucrania. Desde el inicio de esta guerra de agresión, la Unión Europea (UE) y sus Estados Miembros han mantenido una posición firme y coherente en defensa de la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. Se trata de una postura basada en principios y que refleja valores universales que también son centrales para México: el respeto al Derecho internacional, la solución pacífica de las controversias y la protección de la población civil.
Cuatro años después, el costo humano de esta guerra es totalmente inaceptable. Los ataques continuos de Rusia contra civiles e infraestructuras esenciales —hospitales, escuelas, sistemas energéticos— han provocado sufrimiento masivo y han agravado la crisis humanitaria en Ucrania. Especialmente alarmante es la deportación y el traslado forzoso de niños ucranianos, arrancados de sus familias y sometidos a procesos de reeducación forzada, una práctica que atenta contra la dignidad humana y que se realiza en flagrante violación del Derecho internacional humanitario. Reiteramos el llamado urgente al retorno incondicional, seguro e inmediato, de todas las personas trasladadas ilegalmente, así como a garantizar una plena rendición de cuentas de Rusia por los crímenes cometidos.
La guerra ha dejado una lección clara: la paz no puede construirse sobre la negación de la legalidad internacional. Por ello, la UE aboga por una paz justa y duradera en Ucrania, en pleno respeto de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho internacional. Una paz sostenible exige que las fronteras no se modifiquen por la fuerza y que cualquier acuerdo respete plenamente la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. Asimismo, reafirmamos que no puede haber negociaciones legítimas sobre Ucrania sin Ucrania.
En este contexto, acogemos con satisfacción los esfuerzos diplomáticos orientados a poner fin a la guerra. Sin embargo,la intensificación de los ataques rusos, especialmente contra civiles e infraestructuras civiles, demuestra la falta de una verdadera voluntad política por parte de Rusia para poner fin a su guerra de agresión. Por ello, reiteramos nuestro llamado a un alto al fuego total, inmediato e incondicional, como paso indispensable hacia negociaciones significativas.
La UE y sus Estados Miembros seguirán trabajando estrechamente con sus socios y aliados para promover la paz y el respeto del Derecho internacional, al tiempo que mantienenla presión sobre Rusia a fin de que ponga fin a su agresión. Las sanciones y otras medidas restrictivas no son un fin en sí mismo, sino un instrumento legítimo para defender el orden jurídico internacional y para dejar claro que quienes deciden y ejecutan esta guerra deberán responder ante la justicia internacional.
Este cuarto aniversario no solo es un momento para recordar, sino también para reafirmar nuestro compromiso con los valores que compartimos con muchos países del mundo, incluido México: la paz, la dignidad humana, la legalidad internacional y el multilateralismo eficaz. La agresión rusa contra Ucrania no es un conflicto entre dos países lejanos o un asunto regional; es un ataque directo a los principios que protegen a todos los Estados, grandes y pequeños, incluidos los principios de integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras.
Desde la UE, seguiremos defendiendo estos principios con determinación y coherencia. Porque solo sobre la base del respeto al Derecho internacional puede construirse una paz justa y duradera, en Ucrania y en el mundo entero.
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