Discurso del presidente António Costa en el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas
El multilateralismo no es un ideal del pasado: es la única manera realista de abordar los problemas del presente.
Por sí solo, ningún país puede prevenir una pandemia, estabilizar el clima, garantizar cadenas de suministro resilientes, regular la inteligencia artificial, asegurar la estabilidad financiera ni lograr el desarrollo sostenible. Por sí solo, ningún país, por importante que sea, puede lograr una paz duradera.
Por eso nuestro mensaje es claro: necesitamos el multilateralismo. Un multilateralismo que sea fuerte, eficaz, representativo y capaz de ofrecer resultados a las personas; un multilateralismo que proteja los derechos humanos, refuerce la democracia y promueva la igualdad de género.
Un multilateralismo preparado para abordar los retos decisivos de hoy: la paz, la emergencia climática, la inseguridad económica y la inteligencia artificial.
En lo referente a la inteligencia artificial y su gobernanza, necesitamos una arquitectura responsable, transparente y regulada. Necesitamos una IA que sirva a la humanidad, no que la controle. Debemos llevar siempre las riendas, marcando un ritmo de innovación y desarrollo que sea seguro y ofrezca protección. El sector de la IA no puede estar regulado por unas pocas grandes multinacionales.
Las Naciones Unidas deben desempeñar un papel crucial a la hora de establecer normas mundiales, por medio del Pacto Digital Global de las Naciones Unidas, el Panel Científico Internacional Independiente y el Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la IA.
Las Naciones Unidas deben seguir en el centro del sistema multilateral. Están sometidas a la presión de la polarización geopolítica, las limitaciones financieras y las deficiencias institucionales.
Pero la respuesta no es desistir: la respuesta es reformar, renovar y reinvertir. La Iniciativa ONU80 supone una oportunidad para que las Naciones Unidas sean más eficientes y eficaces.
Además, la Unión Europea sigue pidiendo una reforma exhaustiva del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para que sea más eficaz, inclusivo, democrático y responsable. La Unión Europea seguirá contribuyendo a reforzar las Naciones Unidas desde el punto de vista político y financiero, así como por medio de acciones concretas.
Porque la mejor defensa del multilateralismo es lo que este ofrece: en materia de paz y seguridad, con el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares; en materia de acción por el clima, con el Acuerdo de París; en materia de pobreza y salud, con la respuesta mundial al coronavirus.
Una cosa es cierta: cuando actuamos juntos, el multilateralismo responde. Por eso, esta semana la Unión Europea ha lanzado, junto con Australia, Barbados, Brasil, Canadá, India y Kenia, la iniciativa Socios por el Multilateralismo, el Derecho Internacional, la Paz y la Prosperidad.
Nuestra iniciativa desea ser una plataforma abierta para socios de todos los rincones del mundo que estén dispuestos a defender principios comunes y a trabajar en favor de soluciones prácticas. Es una red para el diálogo, la creación de coaliciones y la cooperación práctica. Apoyará la labor de las Naciones Unidas y otros foros multilaterales.
Ayudará a tender puentes entre las regiones y contribuirá a impulsar la reforma y la modernización de las Naciones Unidas y el sistema multilateral, ayudando a plasmar los compromisos comunes en acciones concretas. E invito a todas las naciones presentes en esta sala a que se unan a la iniciativa y refrenden la declaración de los Socios por el Multilateralismo.
En Derecho internacional no puede haber dobles raseros. Y los hechos son claros: somos testigos de violaciones deliberadas del Derecho internacional. Defender el Derecho internacional no es una opción: es nuestra responsabilidad.
Significa proteger las instituciones que dan pleno sentido a estos principios, en especial la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional. Las apoyamos firmemente y defenderemos su independencia, su integridad y su capacidad para ejercer plenamente su mandato.
Las amenazas y los ataques contra la Corte Penal Internacional, sus responsables y su personal son inaceptables. La responsabilidad no puede depender de la oportunidad política.
El Derecho internacional se aplica en todas partes; el Derecho internacional humanitario se aplica en todas partes; los derechos humanos se aplican en todas partes: en Ucrania, en Oriente Próximo, en África, en Asia o en América Latina.
Sabemos que los conflictos no son nunca algo meramente local; repercuten en la seguridad alimentaria, los mercados de la energía, las migraciones, el desarrollo y la estabilidad mundial. Lo vemos en la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.
Una guerra elegida por Rusia, con consecuencias mundiales. Una agresión devastadora contra un Estado soberano, cometida por un miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, violando su Carta y el Derecho internacional.
Los ataques de Rusia contra Ucrania también amenazan la seguridad de la población civil más allá de las fronteras de Ucrania. Resulta inaceptable que, durante los últimos doce meses, Rusia haya amenazado en repetidas ocasiones la seguridad de Estados miembros de la Unión Europea. Rusia debe poner fin a esta peligrosa escalada.
La comunidad internacional debe movilizar todos los instrumentos a su disposición en este ámbito para poner fin a esta guerra y crear condiciones de negociación para lograr una paz global, justa y duradera. Esta guerra debe terminar.
Y lo mismo se aplica a Oriente Próximo. Lamentamos el punto muerto actual en el que se encuentra Gaza y, más ampliamente, Palestina, que prolonga el sufrimiento de millones de civiles, a pesar del impulso que pareció surgir el año pasado para poner fin al conflicto.
La Unión Europea y sus Estados miembros mantienen una posición clara: la solución de los dos Estados, la única que puede garantizar una paz duradera en Oriente Próximo, con el Estado de Israel y un Estado de Palestina independiente y democrático conviviendo en paz y seguridad.
Asimismo, apoyamos todos los esfuerzos por alcanzar una solución al conflicto en Irán. Se debe respetar plenamente el alto el fuego. Se debe proteger la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz, de manera incondicional y sin obstáculos.
Para lograr una solución duradera, también es necesario garantizar la seguridad de los países de la región. Es esencial que nunca se permita a Irán dotarse del arma nuclear. Por último, esperamos que en el futuro el pueblo iraní pueda vivir en paz, seguridad y como hombres y mujeres libres.
Las Naciones Unidas necesitan un dirigente ambicioso, firmemente comprometido con los principios de su Carta y con el respeto del derecho internacional, como António Guterres.
Quiero rendir homenaje aquí al Secretario General. Sus denodados esfuerzos en favor del respeto de la carta de las Naciones Unidas, la defensa de los derechos humanos, la reforma de la arquitectura financiera global, el desarrollo sostenible y una acción decidida frente al cambio climático han sido un verdadero faro, iluminando nuestro camino y guiando nuestro compromiso colectivo.
El próximo Secretario General deberá seguir movilizando plenamente todos los instrumentos a su disposición para prevenir conflictos, mediar en crisis y construir la paz, con especial atención a Ucrania, Oriente Medio y Sudán. De este compromiso dependerá la solidez del sistema multilateral del mañana. Gracias, António Guterres.
Un sistema multilateral más sólido requiere también de alianzas más fuertes. La Unión Europea no pretende imponer un modelo ni establecer esferas de influencia. La Unión Europea aspira a tejer espacios de progreso, paz y prosperidad compartida junto con socios de todas las regiones.
Por eso, seguimos construyendo la red de acuerdos comerciales más extensa del mundo, que abarca ochenta y cuatro países de todo el planeta. En los últimos doce meses, hemos concluido las negociaciones o firmado acuerdos comerciales con India, Australia, Filipinas, Indonesia, Mercosur y México, beneficiando a miles de millones de personas.
Pero el valor de lo que podemos hacer con nuestros socios debe ir más allá del comercio. Y en ningún ámbito es más urgente actuar que en el del desarrollo sostenible.
La Agenda 2030 está en riesgo. La brecha de financiación se está ampliando, la crisis climática se está agravando y las divisiones geopolíticas están frenando los avances. Debemos continuar trabajando en la reforma de la arquitectura financiera mundial.
La Unión Europea sigue firmemente comprometida con el Acuerdo de París, el Pacto para el Futuro y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, financiados en línea con el Compromiso de Sevilla.
La Unión Europea y sus Estados miembros representan, juntos, más del 40 % de la asistencia oficial para el desarrollo a nivel mundial. Y, a través de nuestra iniciativa Global Gateway, estamos invirtiendo en todos los ámbitos, desde infraestructuras sostenibles y conectividad hasta salud, educación y erradicación de la pobreza.
No podemos permitirnos perder más tiempo. Por eso, la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2027 debe ser un punto de inflexión: para corregir el rumbo, para recuperar el impulso y para cumplir los objetivos para el 2030 y más allá.
La Unión Europea tiene muy claro qué elige.
La cooperación en lugar de la confrontación.
La ley en lugar de la fuerza.
La asociación en lugar del aislamiento.
La acción en lugar del estancamiento.
Estamos dispuestos a colaborar con todos aquellos que compartan esta convicción.
Reformemos.
Renovemos.
Reinvirtamos.
Y actuemos. Juntos.