Unidos contra la agresión rusa a Ucrania

16.03.2022
México

Artículo de Opinión firmado por Gautier Mignot, Embajador de la Unión Europea en México, en conjunto con las y los Embajadores de los Estados miembros de la UE acreditados en México. Publicado en Excélsior.

La invasión militar a Ucrania por parte de Rusia no es sólo un asunto europeo. Trastorna la paz y la estabilidad a nivel global, violando gravemente los principios jurídicos básicos de la Carta de las Naciones Unidas (prohibición de la amenaza y del uso de la fuerza, respeto de la integridad territorial de los Estados) y de la arquitectura de seguridad en Europa (libre determinación de cada país de su política de defensa y de sus alianzas militares, sin amenazar a los demás).

En sólo tres semanas, la invasión ha causado un sufrimiento humano indescriptible, incluyendo miles de muertes de inocentes y millones de personas refugiadas o desplazadas. Las tropas rusas están atacando indiscriminadamente a la población civil, hospitales, colegios, infraestructura civil y centrales nucleares, en plena contradicción con el derecho internacional humanitario. Además, esta guerra totalmente injustificada y no provocada irá afectando cada vez más la economía en los cinco continentes, reflejándose, por ejemplo, en el alza de los precios de los hidrocarburos, de otras materias primas o de productos agrícolas como el trigo, con el riesgo, además, de un impacto mayor sobre la seguridad alimentaria mundial.

Saludamos la postura de México que, al lado de una mayoría abrumadora de miembros de la comunidad internacional, ha condenado esta brutal agresión iniciada a pesar de las repetidas promesas de Rusia de que no atacaría a Ucrania. México está trabajando ahora junto con Francia en las Naciones Unidas en una resolución sobre la situación humanitaria.

El objetivo de la Unión Europea (UE) y sus aliados es detener esta invasión, convenciendo a Rusia de que su ofensiva no podrá tener éxito y forzando así a Moscú a sentarse a negociar, esta vez de buena fe, un cese al fuego y una solución diplomática que deberá ser acordada con Ucrania, sin imposiciones. Para ello, no basta el necesario aislamiento diplomático impuesto a Rusia: hay que dar al gobierno democráticamente elegido de Ucrania los medios para resistir y ejercer su derecho a la legítima defensa, en plena conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. Es por esta razón que la UE decidió apoyar a Ucrania con equipamiento militar defensivo. Simultáneamente, hemos acreditado nuestra gran responsabilidad, no escalando el conflicto, desoyendo las provocaciones y amenazas nucleares provenientes de Moscú.

Las severas sanciones económicas y financieras son el último eje de nuestra estrategia para socavar las bases del esfuerzo bélico ruso. Son otra forma, plenamente conforme con el derecho internacional, de apoyo a la legítima defensa de Ucrania. Estas sanciones también conllevan un elevado costo para la UE y sus aliados, pero somos conscientes de que nuestra libertad tiene un precio. Nos mantenemos unidos y determinados a apoyar a Ucrania, incluso mediante el envío masivo de ayuda humanitaria y una política de puertas abiertas y de protección para todas las personas refugiadas. Por otro lado, estamos decididos a reducir drásticamente la dependencia energética de la UE hacia Rusia, acelerando la búsqueda de proveedores alternativos, el aumento de la eficiencia energética y el desarrollo de las energías renovables. Por eso, la transición energética se impone con mayor urgencia.

Es inconcebible pensar que, en pleno siglo XXI, un Estado invadiera a su vecino y desafiara su existencia como Estado soberano. Por eso, es indispensable el apoyo de todos los países apegados al derecho internacional, a la libertad y a la paz, para hacer prevalecer estos principios no sólo por Ucrania, sino por el resto del mundo, hoy y en el futuro.

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