Es hora de poner fin a la guerra en Ucrania

"La Unión Europea se mantiene firme al lado de Ucrania y apoya activamente todos los esfuerzos internacionales orientados a alcanzar la paz". Artículo publicado en el periódico El Deber, de Santa Cruz al cumplirse cuatro años de la invasión rusa a Ucrania.

 

Se cumplen cuatro largos años desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania. Durante este tiempo el pueblo ucraniano ha demostrado una resiliencia extraordinaria frente a una violencia devastadora. El conflicto continúa causando un enorme sufrimiento humano; los constantes ataques contra infraestructuras civiles y críticas siguen agravando la crisis humanitaria, afectando especialmente a las poblaciones más vulnerables. Cada día que la guerra continúa supone nuevas víctimas, mayor destrucción y un futuro más incierto.

Las consecuencias de esta guerra se sienten en todo el mundo. El conflicto ha alterado los mercados energéticos y alimentarios, ha incrementado la inflación global y ha agravado la pobreza en regiones vulnerables. También ha intensificado tensiones geopolíticas y desviado recursos que deberían destinarse a desafíos globales urgentes como el desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático.

Ucrania ha expresado su disposición a alcanzar un alto el fuego y avanzar hacia negociaciones de paz. Ha demostrado reiteradamente su disposición a lograr una solución pacífica basada en la soberanía, la seguridad y la prosperidad.

La prolongación del conflicto no sólo agrava el sufrimiento humano y la destrucción material, sino que también alimenta la inseguridad y debilita la estabilidad internacional. La Unión Europea se mantiene firme al lado de Ucrania y apoya activamente todos los esfuerzos internacionales orientados a alcanzar la paz. En 2025 la Unión Europea asumió su papel geopolítico y proporcionó el 95% del apoyo militar, financiero y humanitario a Ucrania.

Esta guerra representa un punto de inflexión histórico. Durante décadas, Europa construyó su estabilidad sobre la cooperación, el diálogo y el respeto al derecho internacional. La invasión no provocada de un Estado soberano ha puesto en cuestión estos principios fundamentales y ha recordado que la paz no puede darse por sentada.

El desenlace de esta guerra tendrá consecuencias que marcarán la seguridad mundial durante generaciones. La experiencia reciente demuestra que los acuerdos sólo son sostenibles cuando están respaldados por garantías de seguridad creíbles. Prevenir nuevas agresiones y evitar una escalada futura exige construir una paz sólida y duradera.

Lo que está en juego trasciende las fronteras de Ucrania. Los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas —soberanía, integridad territorial y resolución pacífica de controversias— constituyen pilares esenciales del orden internacional. Permitir que una agresión militar modifique fronteras por la fuerza debilita estos principios y sienta un precedente peligroso para la estabilidad global. Defender a Ucrania significa defender el derecho de todos los países a decidir su propio destino.

La Unión Europea seguirá apoyando a Ucrania en los ámbitos político, diplomático, económico y en su legítimo derecho a la defensa, conforme al derecho internacional. Al mismo tiempo, Europa mantiene su compromiso con cualquier iniciativa creíble que permita avanzar hacia una paz sostenible.

Hoy, más que nunca, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de redoblar sus esfuerzos para alcanzar una paz justa y duradera. Y 2026 debe convertirse en el año en que se intensifiquen los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la agresión, abrir el camino a negociaciones constructivas y sentar las bases de una paz estable y duradera.

La paz en Ucrania no es únicamente una cuestión europea. Es una cuestión global que determinará el futuro del orden internacional. Hoy reafirmamos nuestra convicción de que la estabilidad, la seguridad y el respeto de las normas internacionales son la base indispensable para un mundo más justo y pacífico. Les invitamos a hacer lo mismo.

 

Firmas: Embajadores José Schulz, de la República Federal de Alemania; Fernando García Casas, de España; Olivier Fontan, de Francia; Fabio Messineo, de Italia; Johanna Teague, de Suecia y Jaume Segura Socias, de la Unión Europea